¡No escupan hacia el cielo!

Por Adolfo Miranda Sáenz*

Los ataques terroristas contra la Iglesia católica, el asedio, las amenazas y calumnias contra el clero y sus familiares, es pretender pelear contra Dios y eso va a estallarles en la cara a los que lo ordenan y a los que lo ejecutan. No solo por ser la Iglesia fundada por Jesucristo, sino también porque atacar a cualquier religión que sirve a Dios es atacarlo a Él.

Un camarógrafo filma una imagen de la «Sangre de Cristo» que fue destruida por el fuego en la Catedral Metropolitana de Managua. (Reuters/O. Rivas)

No piensen quienes la atacan que la Iglesia son solo los padres, monjas y obispos. Somos 1,300 millones de laicos católicos que formamos el 99.7 por ciento de la Iglesia. Cada ataque a un templo, a un obispo, a un sacerdote, es un ataque a los 1,300 millones de católicos en el mundo y a los 3 millones de católicos nicaragüenses. Además de ganarse el repudio de nuestros hermanos ortodoxos y protestantes, de judíos y musulmanes, incluso de no creyentes que aquí y mundialmente condenan la barbarie.

Dos religiosas y un fiel oran de rodillas ante reciente ataque a la Iglesia de la Divina Misericordia

No tenemos más armas que la oración y la palabra, pero nos defendemos estando presentes físicamente; otros concientizando en cada hogar, barrio, escuela, universidad y centros de trabajo; otros en los medios de comunicación y redes sociales. ¡El poder de la oración y la palabra son inmensos!

La frase: “La Iglesia siempre ve pasar los funerales de sus perseguidores” no es retórica, se ha cumplido durante más de 20 siglos y obedece a la promesa de Jesucristo: “Ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla” (Mateo 16.18 DHH). Sabemos que estamos con Jesucristo Sacramentado y la Virgen María.

Algunos destacan cosas negativas que se han dado en nuestra iglesia, como sucede en todo conglomerado humano. Pero la Iglesia sigue intacta; solo un mínimo porcentaje de nuestros sacerdotes en todo el mundo ha tenido comportamientos reprochables (hubo un Judas entre los apóstoles). La credibilidad y prestigio de la Iglesia y sus pastores es inmensa.

La Iglesia ofrece al mundo 67,264 escuelas maternales para 6,386,497 niños, 91,694 escuelas primarias con 29,800,338 alumnos, 41,210 institutos secundarios para 16,778,633 alumnos. Apoya a 4,731,518 jóvenes universitarios. Brinda 5,378 hospitales, 18,088 dispensarios, 521 leproserías, 15,448 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos, 9,376 orfanatos, 11,555 jardines de infancia, 13,599 consultorios matrimoniales, 33,146 centros de educación o reeducación social y 10,356 instituciones de otros tipos. (Anuario Pontificio)

Además, Cáritas Internacional trabaja por los pobres en más de 200 países. Solo como ejemplo, en un año, Cáritas en Haití atendió a 2.3 millones de damnificados y sacó del hambre a 70,000 personas en Somalia, entre centenares de acciones más. Las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta atienden a millones de refugiados, exprostitutas, enfermos mentales, niños abandonados, víctimas del sida, ancianos y convalecientes.

Fe y Alegría es un movimiento de educación popular integral y promoción social vinculado a los jesuitas, que atiende a 1.5 millones de jóvenes latinoamericanos entre los pobres y excluidos. Los salesianos prestan servicio a los jóvenes pobres, abandonados y en peligro, con una vasta red de obras que incluyen colegios, centros juveniles, centros de atención al niño de la calle y centros misioneros en beneficio de la juventud más necesitada.

Ataques a Obispos Católicos en Diriamba. Foto/Archivo: Religión Digital

Son tan solo algunos ejemplos, porque los sacerdotes diocesanos y religiosos franciscanos, escolapios, claretianos, redentoristas, carmelitas, lasallistas, etc., las hermanas religiosas y los laicos carismáticos, cursillistas, neocatecúmenos, terciarios, etc., hacen una labor social maravillosa, en el mundo y en Nicaragua. Millares de católicos nicaragüenses están incorporados en la pastoral social de cárceles y de enfermos, o desde sus parroquias socorren a los pobres y necesitados en centenares de obras sociales, guiados por nuestros sacerdotes y obispos.

El papa Francisco es la más respetada autoridad moral del mundo. No tiene que hablar mucho como los políticos.

Cuatro palabras del papa bastan para tener un inmenso impacto. ¡Cuidado! Los enemigos de la Iglesia deben pensar mejor lo que hacen. Como cristianos somos personas de paz, de amor, pero vamos a defender firmemente a nuestra Iglesia y a nuestro pueblo. ¡No escupan hacia el cielo!


* El autor es comentarista político y de temas religiosos. Puede visitar su blog en www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

Artículo tomado de La Prensa: el diario de los nicaragüenses. [17/08/2020]

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